Horóscopo Mágico

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Horóscopo Mágico te trae el porvenir diario de los astros para Aries de este lunes 4 de junio

La predicción del horóscopo para hoy lunes 4 de junio.
La predicción de Aries según los astros | HoróscopoMágico.com

 

Amor

Cuando se está escribiendo una historia de amor es difícil poner un punto y final a un capítulo, porque implica el fin de una aventura para comenzar en otra.

Nunca has gestionado bien las rupturas, has seguido manteniendo una relación de amistad más o menos sana con aquella persona que amaste, pero al final, todo acaba volviéndose en tu contra.

Tras cada romance hay que darse un tiempo para vivir el luto que te permita resurgir, y también pueda hacerlo la otra persona.

Aprenderás esto hoy y muy bien cuando una persona con la que compartiste una etapa de tu vida te diga que aún te ama, algo que te pillará desprevenido, y sin saber cómo actuar a partir de ahora.

Dinero

Has tirado mucho de la tarjeta de crédito, y ahora, al comprobar los extractos bancarios, lamentarás el descontrol vivido.

No es nada que no tenga solución, pero esta semana toca apretarse un poco más de lo habitual el cinturón.

Recorta gastos en todo lo que puedas, comenzando por los vicios como el tabaco, o la cerveza después de trabajar, y continúa por la cesta de la compra, eligiendo las marcas más baratas.

Está muy bien que te prometas austeridad, pero luego llega lo difícil, que es cumplir tu palabra.

En el tema laboral, declina las propuestas poco atractivas que te hagan respecto a cambios de responsabilidades o puestos aunque te aseguren que es lo mejor para ti.

No es tan buena la propuesta como te la quieren intentar vender, y tal como tú mismo sospechas.

Salud

Los excesos cometidos en el fin de semana pueden resentir tu organismo, que amanece este lunes más cansado de lo habitual.

Toma mucha fruta y bebe bastante agua para intentar regenerarte, depurar todo tu interior y volver a gozar, al menos un poco, del bienestar que tenías.

Los despistes que tienes últimamente no se deben a ningún fallo de tu cabeza, sino a una extraña sensación de tristeza que te inunda, pero cuya existencia niegas.

No eres débil por decir que estás alicaído, sino valiente por admitirlo.