Horóscopo Mágico

Telegram : +34 639 048 422

E-Mail: info@diarioespana.com

Los 5 talentos ocultos si eres Aries

Horóscopo Mágico te revela cúales son tus talentos ocultos según tu signo
Estos son tus talentos ocultors si eres Aries | Horóscopo Mágico

 

Los arianos llegados del planeta Marte se caracterizan por ser seres impetuosos, vibrantes, descarnados, incapaces de controlar sus impulsos pero a la vez nobles, incapacitados para el engaño y la mentira. En sus rasgos físicos y psicológicos, en las cualidades de su alma, encontraremos la clave para descubrir cuáles son sus talentos ocultos de Aries, aquellas habilidades menos conocidas del carnero que pueden convertirlo en un auténtico triunfador.

Los 5 talentos ocultos si eres Aries

Estos son los cinco talentos ocultos del impulsivo, extrovertido y noble nativo de Aries:

1. Un atleta nacido para el triunfo

Los nativos de Aries tienen un talento oculto tras su desarrollada estructura corporal y una mentalidad de hierro: son primeras flechas del atletismo. Del deporte en general, de hecho, pero si tuviéramos que escoger uno para el ariano, esas son las carreras de fondo y la velocidad. 

Una forma de reconocer a los Aries es por su corpulencia compuesta de anchos hombros, una espalda recia y el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante, como tocados por la inercia del éxito, la predestinación a llegar los primeros. Su organismo está sostenido por una férrea estructura óssea pero a la vez ágil, delicada, armoniosamente encajada. El carácter eminentemente masculino de Aries hace que hombres y mujeres compartan unos mismos rasgos de foraleza física.

En la mitología griega, no hay que olvidarlo, Ares (su homólogo romano Marte da nombre al planeta regente de Aries) es el dios olímpico de la guerra cuyo principal rasgo lo define su lucha tenaz por la conquista del éxito: un ser tan cruel y caprichoso como persistente y corajoso. Así se define la personalidad de Aries, cuyo cuerpo nacido para ganar carreras acompaña a una mentalidad sólida e infranqueable a la que no se le resiste un solo objetivo. 

2. El mediador de hierro

Antes las grandes crisis de la humanidad y en los pequeños quehaceres de la vida, cuando dos o más partes se encuentran enfrascados en una batalla sin cuartel de la que nadie quiere apearse, solo un Aries puede aparecer como el gran pacificador

Aries representa el nacimiento de algo nuevo, la apertura de nuevas posibilidades y oportunidades que den lugar a un mundo nuevo. Cuando el sol ha atravesado todos los signos del Zodiaco y los planetas han orbitado alrededor de la luz y las sombras dando lugar a amores y desamores, amistades y discusiones, risas y llantos, éxitos y fracasos, el mundo encuentra la muerte en Piscis pero renace de inmediato en la vitalidad de Aries. 

Por eso los arianos llevan en el alma la habilidad de pacificar y dar nueva vida. Hete aquí uno de los talentos ocultos del carnero. Para ello disponen de una innata atracción por los retos (allá donde otros signos bajan los brazos, Aries encuentra un aliciente). Y disponen, sobre todo, de una envidiable capacidad para esconder sus nervios bajo una máscara de seguridad y firmeza.

De modo que, cuando las negociaciones se enquisten y los nervios se apoderen del ambiente, Aries no bajará la mirada, ni sudará. Lejos de mostrar cualquier signo de debilidad, utilizará la inteligencia para doblegar la voluntad de los contendientes a fin de lograr su único objetivo: a Aries lo guía el sentido de la libertad y las ideas.

3. Un amante para no olvidar

Aries representa, antes que nada, la vida en toda su magnitud, con sus extremos, la esencia de lo que nace y se reproduce. El planeta Marte es, además del símbolo de la determinación y el coraje, es el exponente sexual que irradia deseo a los nativos de su regente. Como hacedores de vida, como creadores de lo que no existe, los Aries llevan impresos en el alma el ímpetu del furor sexual. Y eso les convierte en amantes cuyas habilidades mecen al común de los mortales en un limbo de placer divino.  

Por eso uno de los talentos ocultos de Aries es el arte amatorio, que suel expresarse en una orgía de desenfreno sin cánones establecidos, en el abandono de la moral al servicio del hedonismo en cuyo paraíso sexual se erige majestuoso el cuerpo viril de Aries como servidor del placer. Incluso cuando Aries produce dolor, cuando seducidos por su magnetismo nos arroja al trágico abismo de la pérdida, tiene esa capacidad de seguir siendo amado y admirado. Un amante para no olvidar jamás, para lo bueno y para lo malo.

4. El genio de la creación

El nacimiento es creación, es la construcción de algo nuevo en un agujero oscuro, la realidad ente el vacío, el Big Bang del cosmos ante el nihilismo de la Nada. Por eso el Aries es necesario en todo proceso de creación, ante el nacimiento de una idea. Probablemente su ímpetu le lleve a arruinar más de un proyecto.

Quizás el carnero no sea el más indicado para llevar a cabo un trabajo importante, pues la impaciencia consta en su lista de defectos. Pero sin duda legará a los obreros de la constancia la plasmación de una idea genial y original, la esencia de aquello que es irrepetible porque se realiza una sola vez: la Idea.

Hete aquí uno de los talentos ocultos de Aries: la mano que esparce en un lienzo en blanco el impulso de un trazo de genialidad, el escultor que esculpe frenético los cánones de la belleza, o quizás a la inversa, el genio enloquecido que se eleva por encima de la mediocridad para dejar gravados aquellos versos surrealistas que quizás nadie entienda ni falta que hace. Así son los Aries, motor imprescindible de la humanidad que en los albores de su existencia crean la Vida y la legan a sus poseedores.

5. La inocencia y la fe en los milagros

Aries es un guerrero atrapado en un alma de niño. Puesto que es el primer signo del Zodiaco, representante del nacimiento, Aries es en el fondo un bebé, y todo aquello que pueda tener de cruel, de impulsivo, de fuerte, de temerario y de valiente, tiene su contrapartida en un carácter ingenuo, inocente y a menudo excesivamente crédulo.

Aries no es el apóstol Tomás de Aquino que, incrédulo ante las noticias de la Resurección de Cristo, pide tocar las llagas del cuerpo de Jesús con sus propios dedos para acreditar el milagro. No. Aries es más bien ese centurión romano que ante la presencia del Hijo de Dios ante su morada para obrar el milagro de la curación le dice: "No soy digno de que entres bajo mi techo, dilo solo de palabra y mi criado será sanado". 

Lo importante aquí es que en la parábola del Evangelio Jesucristo sana al criado del centurión. Ese es el secreto del éxito de Aries: su fe ciega en aquello en lo que nadie creería con tanta firmeza. Su fuerza mental es lo que obra el milagro. Y este es el quinto de los talentos ocultos de Aries: creer como nadie en que los milagros existen, en que el realismo cruel ofrece siempre ofrece siempre resquicios para la esperanza.

Son optimistas empedernidos, tiernos acreedores de lo inesperado, admirables funambulistas del deseo. Exponentes del maravilloso legado de Leonard Cohen en una frase conmovedora cuyo valor redundan los valores de Aries: "Hay una grieta en todo, así es como entra la luz"