Descubre las mejores poses sexuales para Cáncer | Horóscopo Mágico

 

Si tienes la suerte de llegar al orgasmo junto a un Cáncer sentirás lo que es el calor y la protección en su máxima expresión. Con un abrazo eterno y un gemido discreto el canceriano te trasladará su satisfacción en el clímax de la relación. Estamos ante un signo que necesita, por encima de todo, fidelidad, seguridad y cariño. De lo contrario, los nativos de este signo se encerrarán en su caparazón. Aquí tienes las claves para tener éxito con ellos en la cama, y sus mejores posturas sexuales.

Cómo es Cáncer en la cama

Este signo de agua se encuentra entre los más sensibles del zodiaco, pero para evitar que le hagan daño se ha construido una coraza en la que es muy difícil penetrar. Difícil sí, pero no imposible, y una vez se ha conseguido, tienen mucho que ofrecer.

En el sexo, como en el amor, Cáncer es un signo prudente, inicialmente frío pero con un potencial que no se debe subestimar. Para desatar su pasión, necesita ante todo sentir que su amante es alguien fiel y fiable. Como hogareños que son, el concepto de la relación amorosa estable es algo importante, y aún más el concepto de familia. Desde estos valores desarrollan los valores de la protección y el afecto. De modo que hacer el amor con un canceriano es la culminación de la construcción del afecto, la sinceridad, y el Amor en letras mayúsculas.

En la cama, para abrir el caparazón debemos ser pacientes y atentos. Las carícias y el tacto son un elemento imprescindible, pues en la medida que un Cáncer se sienta acariciado y amado irá abandonando su cerrazón para dar rienda suelta a la pasión. No esperemos de ellos, a pesar de todo, un sexo salvaje sin límites. Pero sí una conexión total en una relación placentera a cuya culminación llegaremos a través de la paciencia, la estimulación y la demostración continua de afecto.

Para Cáncer, la mejor forma de llegar al orgasmo es de forma tranquila y escalonada, con un "in crescendo" al que se llega de forma conjunta y en posiciones tradicionales sobre la base de la seguridad. Lo más importante para ellos, de hecho, no es el orgasmo en sí, sino los preliminares (adoran el sexo oral y la masturbación) y el proceso de llegar al clímax.

 

Las 3 mejores posturas en la cama si eres Cáncer

Ya hemos visto como son los cancerianos en la cama y qué necesitan para llegar al clímax, ahora veamos cuáles son las mejores poses sexuales para Cáncer.

1. La Flor de loto

Sin duda una de las mejores posturas sexuales para los Cáncer pues permite la completa ligazón de los cuerpos, convertir los cuerpos individuales de ambos en una sola unidad para construir juntos una relación placentera. Hay muchas variantes de esa posición, pero la clásicas consiste en que el hombre se siente con las piernas cruzadas y ella se siente a horcajadas sobre él pasando las piernas por detrás.

Así también, por ejemplo, pueden entrelazarse pasando él también las piernas por detrás de ella. En todo caso, en esta posición, se produce la penetración, durante la cual los movimientos son cortos y rítmicos.

Esta es una posición muy placentera para un Cáncer por varias razones. Primero, por la sensación de sinceridad y honestidad que siente junto a su pareja: Ambos, frente a frente, se miran y se intercambian palabras y gestos de complicidad. Segundo, porque en todo momento puede abrazar y besar a su amante, rozar con la punta de los dedos su espalda, acariciar su pecho, lamer su cuello, pero siempre con la seguridad de la protección y la conexión directa.

Además de combinar pasión y romanticismo, la flor de loto tiene un punto incluso místico, esotérico, pues con la unión de sus cuerpos en esta posición los amantes se sienten en una conexión especial fuera del espacio y del tiempo.

2. La amazona

Una variante más heterodoxa y que supone un aumento de la experimentación en un Cáncer es la amazona. Tampoco hay que exagerar, se trata solo de una variante de la flor de loto con una innovación: se hace encima de una silla. Pero la ejecución de la posición es muy sencilla y no le supondrá ningún quebradero de cabeza ni la pérdida de su sensación de confort.

El hombre debe sentarse de forma normal en la silla, mientras que la mujer se sentará a horcajadas de modo que el pene penetre poco a poco en su vagina. En este caso, el hecho de hacerlo en un lugar diferente, y el soporte duro de la silla que hace que el pene entre con más profundidad en la vagina, hacen que la excitación de Cáncer se multiplique. Además, se combina esa frivolidad de la silla con la protección y la seguridad que permite el abrazo mientras se produce la penetración.

En este caso, la mujer lleva la iniciativa, y eso será un punto a favor para las mujeres Cáncer, pues es un símbolo al que le gusta llevar la iniciativa y cortejar. Al igual que en la posición anterior, el hombre puede estimular zonas erógenas como el cuello, o los pezones, para que la mujer se sienta plenamente estimulada y llegue más fácilmente al orgasmo. La electricidad de las miradas hará el resto.

3. La montaña mágica

Una de las posturas de protección por excelencia, algo más laboriosa que las dos últimas. Una de las formas más originales de hacerlo es poner varias almohadas en la cama una encima de la otra, hasta conseguir apoyarse sobre ellas con la espalda ligeramente arqueada. El hombre se pondrá encima tuyo encajando su cuerpo con el tuyo exactamente en la misma posición que tú, es decir, mirando hacia la misma dirección, con su pecho pegado a tu espalda, también arrodillado penetrándote desde atrás mientras te abraza.

Es una postura ideal para los Cáncer porque es la metáfora perfecta de su signo, el cangrejo. El hombre forma un caparazón bajo el cual se encuentra Cáncer, con toda su ternura y su magia, disfrutando de la penetración a la vez que siente la conexión con su hombre, que abrazándola de ese modo le da seguridad, calor y placer. La comodidad hace que ambos no tengan prisa, y aún menos la mujer canceriana, que asegurada por los brazos de su hombre se siente relajada para disfrutar hasta llegar al orgasmo pleno y placentero. 

Cuando la relación de confianza haya cristalizado hasta el límite del placer mutuo, el caparazón podrá ir abriéndose y el hombre se irá irguiéndose hasta llegar a la posición clásica del perrito, haciendo que la penetración sea más profunda aún.