¿Cómo hacer un aquelarre? Así son las reuniones de brujas | HOROSCOPOMAGICO.COM

 

Cuando hablamos de brujas, una palabra que pronto suele salir a la palestra es la de aquelarre, concepto que según la RAE hace mención a una reunión de brujos y brujas que se realiza de noche, y en la que el demonio participa en forma de macho cabrío. El fin del aquelarre sería llevar a cabo prácticas mágicas o supersticiosas. La palabra castellana, aquelarre, procede del vasco, y precisamente significa prado del macho cabrío; su origen está vinculado al famoso caso de las brujas de Zugarramurdi, ya que en esta localidad del norte de España se encontraría el prado en el que las taumaturgas se congregaban.

En el siguiente reportaje, nos adentraremos en todos los secretos que hay alrededor de este tipo de encuentros, cómo hacer un aquelarre y otros muchos asuntos de interés para quienes tengan curiosidad al respecto.

 

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Qué es un aquelarre: defición

Mucha gente encuentra la palabra aquelarre tan perturbadora como la palabra bruja, porque no saben nada acerca de la brujería. Ya hemos visto que en España el término aquelarre implica sí o sí adoración al diablo y brujas, pero no en todos los países se entiende igual.

El diccionario Webster, el más afamado de los Estados Unidos, nos revela que un aquelarre, allí conocido con el concepto “coven” es simplemente una reunión de individuos con intereses o actividades similares; no obstante, también habla de una asamblea o grupo generalmente compuesto por 13 brujas. Si aquelarre procede del vasco e implica la presencia de un macho cabrío, la etimología de “coven” implica reunión, banda o grupo.

Si dejamos los diccionarios a un lado y nos centramos en cómo definen un aquelarre personas vinculadas a la brujería, podemos destacar que Miriam Simos, llamada comúnmente Starhawk, afirma que se trata un grupo de apoyo, un grupo de concienciación, un centro de estudio parapsíquico, un programa de capacitación para el clero, un colegio de los Misterios, un clan sustituto y una congregación religiosa, todo al mismo tiempo.

Otros autores apuntan que un aquelarre sería un pequeño grupo de iniciados de Wicca que se relacionaron entre sí, como buenos amigos y una familia por elección, que se unen para rendir homenaje a los dioses antiguos y seguir las tradiciones antiguas.

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Cómo hacer un aquelarre

Unirse a un aquelarre será una de las decisiones más importantes de tu vida si es que deseas adentrarte en el mundo de la brujería. Hoy en día hay muchos libros y recursos digitales que explican las tradiciones de la brujería que pueden ayudarlo a encontrar y dirigir un aquelarre.

El número tradicional de personas para formar el aquelarre es 13. Idealmente, debería consistir en seis hombres, seis mujeres y un líder.

Sin embargo, esto no significa que un grupo de culto de brujas no pueda funcionar a menos que esté compuesto por trece personas. Uno puede formar un aquelarre siendo menos de 13; pero el número de miembros de un aquelarre no debe exceder de trece. Cuando los miembros superan este número, el aquelarre debería dividirse y formar un nuevo círculo. Así se propaga el arte y se perpetúa.

El número 13 ha sido percibido como poseedor de propiedades mágicas especiales, que reflejan el grupo de adoración con sus 12 miembros y su líder. A lo largo de la historia, encontramos grupos de relevancia con estas características: Rómulo, el héroe que fundó Roma, tuvo 12 compañeros; Jesucristo tuvo 12 apóstoles; algunas versiones de las leyendas de Arturo relatan que en la Mesa Redonda del Rey Arturo estaban el Rey mismo y sus doce caballeros, y así, muchas más.

Debido a estas asociaciones con la brujería, el número trece ha llegado a llamarse “la docena del Diablo”. Las fotos antiguas de asambleas de brujas a menudo representan doce personas y una decimotercera. Hay, por ejemplo, una encantadora miniatura francesa del siglo XV en la Biblioteca Bodleian en Rawlinson College, que representa una reunión de brujas en las afueras de la aldea. En el primer plano, tres mujeres y un hombre adoran a una cabra con velas encendidas en sus manos. Detrás de ellos, dos parejas se besan. Tres brujas montadas en escobas vuelan alegremente sobre ellas, y otra bruja acaba de salir de la chimenea de una casa cercana. Por lo tanto, hay doce brujas en esta imagen, y el Dios de la Cabra es el decimotercero.

Los aquelarres deben estar separados por unos 5 kilómetros o 3 millas los unos de otros, y los pactos que allí se realicen no deben saber demasiado sobre los asuntos privados de otros de sus miembros. Sólo los líderes deben mantenerse en contacto unos con otros.

La razón de esta regla está relacionada con el tiempo en el que se perseguía a las brujas, porque aquello que las personas no sabían, no podía ser comentado. A veces, los miembros de un aquelarre emplean pseudónimos o apodos, para indicar un cambio permanente de personalidad.  

También existe el aquelarre de ocho personas, y del mismo modo, hay brujas solitarias que no están organizadas en círculos y prefieren trabajar solas. Suelen ser ancianas y con frecuencia tienen experiencia sólida y poderes ocultos más poderosos que los miembros de los aquelarres cercanos.

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Algunos aquelarres famosos

Uno de los primeros juicios de brujería en las Islas Británicas fue el de Lady Alice Kyteler de Kilkenny en 1324, y se registró el nombre de 12 acusados más el de Robin Artisson, el líder del aquelarre, que escapó (al igual que Lady Alice).

En Escocia, la bruja Isobel Gowdie de Auldearne se entregó a las autoridades en 1662 y realizó la confesión más larga y detallada que llegó a un juicio por brujas en Gran Bretaña. Reveló que las brujas estaban organizadas en grupos y que cada grupo estaba compuesto por trece personas.

Del aquelarre de las brujas de Zugarramurdi se llevó a cabo un juicio que fue conducido por el tribunal de la Inquisición española de Logroño y se celebró el 7 y 8 de noviembre de 1610. Decenas de personas fueron acusadas, y cerca de una veintena reconocieron sus faltas y pidieron la misericordia del tribunal. Seis personas fueron quemadas vivas como castigo, y otras cinco fueron quemadas en efigie pues ya habían muerto. Algunos de los nombres más famosos de este aquelare son María de Arburu, María Baztán, María de Echachute y Graciana Xarra.