Horóscopo Mágico

Telegram : +34 639 048 422

E-Mail: info@diarioespana.com

La maldición del club de los 27: el destino de 8 estrellas del rock

Descubre los nombres y las trayectorias de los mitos del rock muertos a los 27 años

 

“Vive rápido, muere joven y deja un cadáver bonito”. Es una de las frases que legó para la historia el icono del cine norteamericano James Dean, y que de algún modo profetizaba la temprana muerte del actor en un accidente de coche a la edad de 24 años. La frase, lejos de ser un mensaje estético, resume el concepto vital de toda una generación de artistas para los cuales la vida fue una experiencia radical vivida sin tomar en cuenta las consecuencias. Te contamos la madición del club de los 27.

La maldición del Club de los 27: La leyenda más oscura del rock

Excesos, drogas, alchol y fama mal digerida son los ingredientes principales del cóctel que tomaron algunos de los mitos más fugaces y eternos de la música rock. Eso, y la edad en la que murieron, 27 años. ¿Pura coincidencia o malditismo? Más allá de las causas directas que les llevaron a la muerte, algunos quieren ver una auténtica maldición.

Junto a algunos que murieron a causa de sobredosis, otros se suicidaron o fueron asesinados, por lo que la larga lista ha despertado las conspiraciones acerca de una generación maldita. Pero lo que es seguro es que todos ellos formaban parte de una misma forma de entender la vida: el reconocimiento mundial y el rápido enriquecimiento les sumió en crisis existenciales y problemas de ego que encontraron en las drogas, el alcohol y el hedonismo radical una salida a modo de evasión.

¿Quiénes eran los trágicos 8 miembros del club de los 27? 

A continuación te presentamos los casos más célebres, en una lista que puede sacar a la luz de forma más elocuente las coincidencias que unieron el trágico destino de los protagonistas del club de los 27.

1. Robert Johnson (1911-1938)

El dramático pionero que abrió la maldición del club de los 27 fue Robert Johnson, un guitarrista de color de Mississipi conocido como el Rey del Blues del Delta. Su talento repentino supuso la bendita irrupción de un renovado estilo en el blues de los años 30 combinando todo un abanico de técnicas como tresillos, glissandos y contrapuntos en composiciones rompedoras. Muchos le consideran el padre de la técnica "guitar slide" en la que un tubo metálico se desliza sobre las cuerdas.

Lo cierto es que la vida de Robert Johnson estuvo tan sujeta a la polémica como su muerte. Muchos creían que este músico, más bien mediocre en sus inicios, había pactado con el diablo entregar su alma a cambio del talento. Muchos se apoyaban en esa teoría después de que Johnson, cuya esposa había muerto dando a luz a un bebé que también murió, había proclamado su alejamiento de Dios y su acercamiento al Diablo.

Algunos dicen que murió envenenado con whisky por un marido celoso, otros que lo mató la sífilis (una enfermedad de transmisión sexual). Pero lo cierto es que su certificado de defunción, el 16 de agosto de 1938, afirma que no se realizó ninguna autopsia.

De forma tan misteriosa se abría el célebre club de los 27.

2. Brian Johnes (1942-1969)

Le seguiría treinta años después el fundador de los Rolling Stones, Brian Jones, que moriría con 27 años en verano de 1969 también rodeado de extrañas circunstancias: Fue hallado tumbado boca abajo flotando en su piscina y, aunque la policía asegura que murió a causa del asma que sufría desde hacía tiempo, el hecho de que muriera solo abrió la veda de las conspiraciones.

Aunque no está registrado como compositor en ninguno de los éxitos de los Rolling Stones, el dinamismo y la creatividad que Brian Jones aportó durante su etapa como bajista del grupo no se volvió a recuperar nunca más tras su pérdida. 

Sin embargo, su talento indiscutible contrastaba con un cacrácter de lo más errático: su flirteo con las substancias y la mala vida, y un carácter agrio que le llevaba a continuas discusiones con sus compañeros de grupo, le acabaron apartando del mismo. Su involucración sentimental con la novia de Keith Richards, Anita Pallenberg, fue la gota que colmó el baso.

En junio de 1969 Keith Richards y Mick Jagger le despidieron, y un mes después apareció muerto  flotando en la piscina de su granja de Sussex. ¿Muerte natural, o asesinato?

3. Jimi Hendrix (1942-1970)

Nacido el mismo año que Brian Jones, Jimi Hendrix murió solo unos meses después en un año convulso que aupó la leyenda del club de los 27. 

El espíritu experimental de Jimi Hendrix unido con un innegociable talento natural le ubicaron en el podio de los mejores guitarristas de la historia, solo alcanzado por las alargadas sombras de B. B. King y Jimmy Page. Sin embargo, su carrera sólo duró cuatro años.

En 1965 se hizo un nombre tocando con Little Richard y en 1966 su carrera musical explotó consiguiendo meter tres de sus sencillos en el top 10 del Reino Unido. Su actuacición en el festival de pop de Monterrey extendió su fama por los Estados Unidos, e inició una gira de conciertos multitudinarios que le convirtieron en todo un icono del movimiento hippy. El festival de Woodstock de 1969 le encumbró.

Jimi Hendrix había empezado su flirteo con las drogas mucho antes, pero su vertigionsa llegada a la cresta de la ola aceleraron un proceso de autodestrucción que culminó la noche del 17 de septiembre de 1970 con una sobredosis de barbitúricos. Tenía 27 años.

 

4. Janis Joplin (1943-1970)

El mismo año moría la primera mujer triunfadora de la música rock, Janis Joplin, cuya carrera (muy parecida a la de Hendrix) le encumbraría como un icono del movimiento hippy

Janis no tenía el talento natural, ni siquiera la formación musical de sus coetáneos, pero su carácter experimental y psicodélico y su carisma arrollador le convirtieron en un referente de la contracultura norteamericana. Además de una activista concienciada contra los abusos del capitalismo, la guerra y la violación de los derechos humanos, Janis Joplin conquistó el corazón de toda una generación con una voz única.

Sin embargo, padecía el mismo mal que Hendrix y no supo abstraerse de la vorágine de excesos que llevaba aparejada la moda del momento. Además, quienes la conocieron de cerca aseguran que Janis Joplin tenía una extraña atracción hacia la muerte, y gustaba hablar con los demás sobre como sería el mundo si ella desapareciera.

La profecía se cumplió la madrugada del 4 de octubre de 1970 con una muerte, una vez más, en soledad y rodeada de misterio. Al parecer recibió una heroína más pura de lo normal que le causó la muerte por sobredosis, pero lo más extraño es que no encontraron jeringuillas junto al cadáver. Un ingrediente para seguir extendiendo la leyenda negra del rock.

5. Jim Morrison (1943-1971)

Aquellos meses fatídicos se completaron con la muerte de otro icono generacional del momento, el cantante de The Doors, Jim Morrison.

Su aura había crecido en torno a su atractiva y enigmática figura combinada con una personalidad artística total ligada a una imagen de poeta rebelde y músico psicodélico muy en la onda de la brecha generacional y contracultural del momento. Todo eso convirtieron su persona en un mito que acabó, como los de su generación, consumido en su propia tragedia.

Su vida y su muerte se resumen en las letras de sus canciones, exponentes de una poesía oscura y pesimista portadora de un mensaje angustiante para una generación en crisis. "Walk on through to the other side", su invitación a traspasar el lado oscuro de la vida, era toda una filosofía vital que suponía una auténtica rebelión contra la vida acomodada y aburrida rodeada de hipocresía y frustración que ofrecía la modernización económica de los años sesenta.

Además de una vida sexual promiscua con orgías y encuentros habituales con sus groupies, Jim Morrison era un alochólico de manual. Su compañera Pamela Courson se lo encontró muerto en la bañera en su piso de París el 3 de julio de 1971. Al no haber autopsia, de nuevo se puso en marcha la rumorología.

6. Alan Wilson (1943-1970)

Aunque menos conocido que los últimos tres, Alan Wilson destacó por ser un joven talento en la interpretación de la música blues. Lideró el grupo Canned Head, fundado por él mismo y donde pudo demostrar su enorme capacidad para la guitarra.

Aunque ha quedado ensombrecido por las figuras de los grandes mitos del momento, Alan Wilson cosechó grandes éxitos en la música norteamericana de su tiempo, como lo demuestran sus actuaciones en los festivales de Monterrey en 1967 y de Woodstock en 1969 junto a Jimi Hendrix y Janis Joplin, entre otros. Su sensibilidad en el dominio de la guitarra le permitió hacerse un nombre en un género dominado por los músicos de raza negra.

Pero su estrella se apagó pronto. El 3 de septiembre de 1970 su cadáver fue encontrado en la habitación donde residía, ubicada en la casa de su amigo Bob Hite. Murió por sobredosis. La maldición de la banda no se detuvo: Bob Hite, murió en 1981, Vestine en 1997 y Richard Hite en 2001.

7. Kurt Cobain (1967-1994)

Las muertes de Jimi Hendrix, Janis Joplin y Jim Morrison constituyeron el auge de la maldición del club de los 27, pero en las dos décadas siguientes no se produjo ninguna muerte similar. Pero el chico malo de la sociedad norteamericana de fin de siècle, Kurt Cobain, vino a reavivar la maldición al suicidarse en su casa el 5 de abril de 1994.

Kurt Cobain era el emblema de una generación de inadaptados, una expresión de la rebeldía contra las normas y los corsés de la sociedad. Además de su atractivo físico y un look descuidado, había alimentado esa imagen de chico rebelde convirtiéndose en icono del movimiento grunge, una mezcla de punk, hardcore, noise y rock que cristalizaron en el grupo Nirvana.

Sin embargo la explosión y el éxito comercial del género debido sobre todo a la admiración que despertó Nirvana y la figura de Kurt Cobain convirtieron a estos en carne de cañón de la indústria musical norteamericana. Y así fue como el chico rebelde levantado contra las normas de la sociedad opulenta acabó convertido en producto comercial.

Dicen que ese fue el detonante de muchos otros problemas envueltos en una personalidad depresiva y angustiada. 23 años después de la última muerte del club de los 27, Kurt Cobain se disparó un tiro en la cabeza dejando una nota de suicidio para su mujer.

8. Amy Winehouse (1983-2011)

La última incorporación al club de los 27 la representa una alma atormentada cuya muerte, aunque esperada, conmocionó al mundo: Amy Winehouse.

Su voz era tan poderosa como su alma, condenada por una personalidad de una sensibilidad extrema que no supo resistir el salto a la fama. Éste se lo dio una poderosa voz que le introdujo en la interpretación de géneros más propios de la música negra. Su segundo álbum, Back to Black, cosechó críticas muy positivas y le lanzó a la fama. Pocos años después el mundo de la música y una legión de fans alrededor del mundo se rendía a su pies.

Pero Amy Winehouse había nacido en un humilde ambiente de clase media y le había acompañado siempre un espíritu rebelde contra las normas impuestas. Su look descuidado, su estilo transgresor y sus tatuajes le daban una imagen de outsider que conquistó el corazón de muchos. Pero debajo se escondía una personalidad conflictiva que la fue llevando hacia una dependencia al alcohol y las drogas.

Habitual consumidora de crack, cocaína y vodka, el mundo de la música se alertó ante su deterioro físico en los últimos meses que se reflejaba en las pésimas actuaciones que ofreció en sus últimos conciertos. El 23 de julio de 2011 su guardaespaldas la encontró muerta en su cama a causa de un colpaso por el síndrome de abstinencia. Tenía 27 años.

A pesar de los rumores que siempre habían rodeado la muerte de sus predecesores en el club de los 27, en el caso de Amy Winehouse las causas de su muerte lenta y previsible eran claras: la pena y la soledad.