Si hacemos una visita a Gran Canaria, una de las paradas obligatorias es en el municipio de Telde, que destaca por sus numerosos restos arqueológicos. Se trata de una hermosa localidad de las Islas Canarias que tiene acceso al mar, con acantilados y playas de lava triturada, y una de ellas tiene un peculiar nombre: San Borondón.

Su nombre, San Borondón podría quizá evocar a algún buen hombre religioso de la localidad, pero en realidad esta vinculada a una leyenda según la cual en el archipiélago canario hay una isla que aparece y desaparece, y de la que se tiene constancia desde hace muchos años.

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San Borondón, la leyenda de la isla fantasma de Canarias

El nombre de San Borondón proviene del de San Brandán de Clonfert (Sant Brendan de Clonfert), un monje irlandés que, según los manuscritos de los siglos IX y X, viajó por el Océano Atlántico con sus compañeros; su vida, en ocasiones, se sitúa hasta cinco siglo antes.

En uno de sus fascinantes viajes hizo una parada en una isla cerca de Canarias, y según el barco hizo su parada, la superficie de la isla desapareció en el agua (algo que muchos interpretan como que la presunta isla no sería más que la espalda de una enorme ballena). Su historia, informada siglos más tarde en un libro escrito en latín, despertará el interés de muchos exploradores que desean localizar esta isla peculiar y mágica.

Esa es la razón según la cual se comenzó a asociar el nombre del este religioso con el de una isla fantasma que se hallaría frente a la costa de los archipiélagos de Canarias y Madeira. A veces también conocida como San Blondón o San Bolondrón, y en Europa, como isla de San Brendán, esta ínsula fantasma tiene la extraña peculiaridad de aparecer y desaparecer con el tiempo.

Según ciertas crónicas, la situación de la isla de San Borondón sería 10 grados y 10 minutos de longitud y a 29 grados y 30 minutos de latitud a 100 leguas de la isla de El Hierro y 40 leguas de La Palma, por si alguno desea ubicarla con exactitud.

La conquista de la isla de San Borondón

La existencia de la isla de San Borondón ya se había señalado durante la antigüedad, en un momento en que la realidad de las islas en el océano Atlántico era cuestionable. A partir de la Edad Media, y más concreto desde el siglo XV, las potencias navales europeas decidieron descubrir la isla para incorporarla a sus respectivos imperios coloniales.

¿Qué oocurrió con ese descubrimiento, esa conquista de la isla de San Borondón? Pues que lamentablemente ninguna expedición llegó a sus orillas. Sin embargo, había personas que aseguraban haber visto a esta isla fantasma; hasta algunos marineros señalaban haber atracado allí durante una tormenta.

No fueron pocas las expediciones enviadas a la isla de San Borondón, y en las mismas se pudieron recopilar las declaraciones que mantenían siempre vivo el interés en su leyenda y su misterio.

San Borondón en la cartografía

La leyenda de la isla fantasma de San Borondón no era un mero cuento, como hemos apreciado, pues muchos intentaron acudir a ella y conquistarla. Y es que incluso encontramos cartografías donde aparece lo que sería la octava de las Islas Canarias, la cual, a veces, recibe el apodo de la Isla Perdida. Sobre el año 1234, Marcos Martínez la menciona, y también en un Mapamundi de 1275. Otros mapas medievales como el de Pizzigano (1367), Weimar (1424), Beccari (1435), Toscanelli (1467) Cazorla, Torriani o Pedro Agustín del Castillo (1686) también hacen referencia a ella.

En uno de los diarios del admirante al que debemos el descubrimiento de América, Cristóbal Colón narra cómo sus marineros se subieron a un mástil para poder ver la isla de San Borondón, y algunos lograron verla, pero posteriormente, desapareció.

Otras leyendas apuntan que si no fue descubierta fue consecuencia de que los marinos no se ponían de acuerdo sobre quién debía ser el primero en poner pie sobre su tierra; es lo que, según las crónicas, ocurrió con la expedición a San Borondón que llevó a cabo el portugués Roque Núñez hacia el año 1556.

La que podría considerarse como la última gran expedición para encontrar la isla de San Borondón ocurrió en el año 1721, y al frente de la misma estuvo el Capitán General de Canarias Juan Mur y Aguirre.

Ojo, que la leyenda de San Borondón no es algo del pasado: en el reciente siglo XX hubo todavía gente que afirmaba ver esta isla misteriosa. Incluso medios de comunicación serios como el diario ABC en los años 50 publicaron una presunta fotografía de este trozo de tierra rodeado de agua, que habría sido retratado por un vecino de un pueblo de Tenerife.

¿Conecta San Borondón con la serie ‘Perdidos’?

Esa historia de una isla fantasma que aparece y desaparece podría recordar a muchos amantes de las series a ‘Perdidos’ / ‘Lost’, la ficción que narra cómo un avión sufre un accidente y los supervivientes van a parar a una isla mágica, que entre otras virtudes tiene la capacidad de cambiar su ubicación.

Es difícil confirmar si los guionistas de ‘Lost’ conocían la existencia de San Borondón, pero lo cierto es que en la serie se acaba haciendo un guiño a las islas Canarias. Ocurrió en el noveno capítulo de su última temporada, emitido el 23 de marzo de 2010.

Entonces vimos cómo el personaje del inmortal Richard Alpert (Néstor Carbonell) vivió durante el siglo XIX en Tenerife, y antes de ser conocido como Richard era Ricardo, el cual vivía con su mujer en El Socorro. ¿Casualidad esa vinculación de la serie sobre una isla fantasma y Canarias? Además, hay gente que apunta que esa relación también podría ser porque en Canarias se produjo el accidente aéreo de 1977, el de mayor víctimas mortales de la historia con 583 muertos, así como que a Tenerife se la conoce como la ‘Isla del Infierno'.