La predicción de Piscis según los astros | HoróscopoMágico.com

 

Amor:

En esta vida jamás encontrarás dos personas exactamente iguales. Pues lo mismo pasa con los Piscis.

En general, hay dos grandes grupos de piscianos: por un lado, están aquellos cuya regencia se encuentra más dominada por Neptuno. Suelen ser soñadores, redentores y psicólogos, siempre están dispuestos a ayudar e irradian una luz capaz de cegar a cualquier ser menos puro que ellos.

En la otra cara de la moneda, tenemos a los peces regentados por Júpiter, que no representa al padre de los dioses por casualidad. El hedonismo y el gusto por ejercer poder hacen demasiada mella en ellos, y les convierten en unos seres irresponsables y quejicas, demasiado dependientes de los demás como para asumir sus propios errores y responsabilidades.

Al final, todo se resume en un aspecto: los neptunianos saben que poseen las riendas de su vida, y con ese pensamiento logran que nada ni nadie les detenga. Mientras tanto, los jupiterinos se limitan a culpar a los demás de sus desgracias, a la vez que se dejan absorber por la vida y se preguntan por qué les pasa todo a ellos.

Si eres de los segundos, los astros te recomiendan que empieces a asumir las consecuencias de tus actos y palabras, o te acabarás convirtiendo en un ser insustancial y anodino para el resto del mundo.

 

Dinero:

Puede que el bache que atraviesas esté durando más de lo que te gustaría. Como ya sabes, tu actitud jugará un papel fundamental para poder superar la situación y salir reforzado, o bien para hundirte aún más en tus miserias. ¿Has contemplado la posibilidad de que algo te haya pasado por alto?

A lo mejor la solución está delante de tus narices y solo necesitas un cambio de perspectiva para lograr verla. Si ni así consigues encontrar respuestas, entonces es un momento genial para ponerte en contacto con un asesor o bien con algún experto en asuntos financieros.

 

Salud:

Todos los disgustos y rabietas acaban afectando a tu estómago, y eso puede provocar que entres en una rueda de auto destrucción y culpabilidad.

Debes darte cuenta de que, al final, tú mismo posees el control de la manivela, así que tienes dos opciones: echarle valor y usar todas tus fuerzas para poner el freno, o seguir dando vueltas hasta que acabes bien mareado y más perdido que nunca.